miércoles, 16 de enero de 2013

Que miedo.


 
Extraño tu mirada, 
Y tus manos de viento sobre mis hombros.
Quizás no sepa a donde estás ahora,
A donde fuiste sin mi, pero yo se que
Tal vez me escuches con los oídos de la
Conciencia. Porque te llamo, una y otra
Tantas veces. 
¡No! no, no, no, no, no. no te pienso más, 
Esta solo es otra noche sin fin, otra de esas locas, tan insulsas 
Y solitarias que me opacan la gana de decirme a mi, solo a mi
Que todo pasa y todo vuelve a su lugar, solo hay que esperar,
Yo no puedo, no puedo, te lo juro.  Y trato de ser consciente, pero la vida 
Es mala, que terca soy, que terca. Un respiro para estas horas de 
Locura. Como detesto vencerme, como odio este frio nocturno, este
Silencio, ese gallo que canta la madrugada completa, por favor, le ruego a la 
Hora, a las teclas, al fantasma imaginario que me vigila desde la esquina, 
Hoy quiero dormir. 

viernes, 11 de enero de 2013

¿Te dejas ir? Te lo ruego.





El cansancio es un pretexto para el límite,
Y yo no creo en los límites, los límites no existen.
  Puede que esté rota, cansada, malgastada, pero yo
No me atajo ni me venzo, yo sigo.
Se lo digo al mundo malo que me quiere aniquilar,
Al Dios que me mira y que me ha dado nombre aunque
No lo tuviera mucho tiempo atrás. ¡Pobre de mi! Que me duele,
Que me lloro y me resurjo tantas veces.
   Esta vez me miraré las palmas, yo se cuan poderosas son, cuan
Invencible e irremediable es el sufragio de la venganza, de la injusticia
Inmortal que domina el espacio, la inmensidad completa
 Que nos atraganta  segundo a segundo,
Poco a poco y que pronto nos dejará sin nada, y seremos entes vanos
Con una historia vacía para contar, nada vale, se lo digo, nada vale si
No lo aguantas. Si no eres capaz de brindarte, de deponerte.
De poner las rodillas al suelo y servir, al general incomparable, a la vida
Cruel, a quien sea, nada existe, nada significa realmente hasta que dejemos
De esperar  y comencemos a soportarnos porque si, porque solo así
Se puede ser feliz. Esta vez por nada, vuelvo atrás. Ven,aplástame y
Consúmeme, déjame que muera mil veces, yo te amo. 

jueves, 22 de noviembre de 2012

A un recuerdo



Pestañeo a la luz de la luna que me mira,
 Yo veo a la luna y la luna me ve a mi y la luna
Ve a a alquien que yo quisiera ver, oh alguien ojalá que estés
bien, dormido en una cama de las tuyas,escondido en ese lugar
que yo no me se, con tus risas calladas y tu mirada negra, grande 
rotunda que siempre me ha sumergido, me ha juzgado y me ha sacado
de tu conciencia una y otra vez. Esta noche me visitas sin nada entre las manos, con
Las palmas abiertas, como siempre, a cada costado de tu cuerpo magro, diciendo que nunca
estarías dispuesto a tenerme otra vez, te miro bien, te reconozco estacionado 
En la esquina, a mi lado, en una butaca verde donde estarás por siempre 
Esperando por mi, con la misma ropa y las mismas ganas de salvarme que tenias hace unos años
.... Pero nada de eso es real, ya no, no por ahora, ni por mañana, ni por nunca jamás, 
Yo ya lo sabía, claro, la gente no es juego, ni es eso que se queda hasta que se agote la existencia,
la gente es gente, nada más. Extraños que caminan por un mismo lugar y que se ven
a la cara todos los días mas aun asi son incapaces de reconocerce, pero de todas formas
no me canso, se lo digo a la noche, a esta noche fria  y sin estrellas que no quiere acabar
 Que me tiene dando vueltas incoherentes en el corredor, que me aniquila la respiración
En un instante y de pronto escribo una carta de despedida porque algo me dice que me voy a morir
Pero no es así, son solo los golpes de la memoria coloreando los cielos, estallidos
De cociencia que no terminan. Oh alguien ojalá que no me pienses 
Que no me sepas como te estoy sabiendo a ti, ojalá que cieres los ojos y lo
único que veas sea el Tic Toc ligero que nos recuerda que aun hay una oportunidad
De ser algo distinto, De dejarse, de convertirse en parte del todo 
Y ser felíz. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cierra los ojos



 Georgia me mira con los ojos dormidos y callados, recorridos por una sombra gris que se le
 riega por el párpado haciéndola lucir muerta. No se mueve sino es para llevarse la taza de té
  Que tiene en las manos hasta la boca; le he ofrecido café pero Georgia no lo bebe por miedo a morir
  de corazón grande. "En el corazón no pueden caber muchas cosas" dice "Porque después se van y se queda
  El espacio vacio" El espacio vacío, repite Georgia con cara triste o resignada, no se. El espacio vacío, el
  Inminente espacio vacío que existe entre todas las cosas, hasta Entre Georgia y yo, un espacio vacío que nos separa.
 La taza de té humea, sube y después baja puesta en su mano, no tiene marcas de labial porque Georgia no lo usa,
  o Quizás mis besos se lo han borrado de los labios. Son las seis de la tarde y ha comenzado el sol a acostarsenos encima, diciendo adiós
 Por la ventana,  amoratándonos los rostros como si se tiñera la hora, lentamente, la hora de oscuridad. Son las seis de la tarde y ninguno de los dos tiene nada para decir, ni nada para guardar, apenas tengo calor, un chocolate en el tocador y el primer orgasmo de la noche atrabancado en algún lugar de la conciencia, Georgia sin embargo luce tranquila,ni jadea, ni transpira, nada más posee un ligerísimo mador sobre el cuerpo que la hace brillar como bañada de escarcha, envuelta al descuido en su batita de visillo que usa para recomponerse después de que le hagan el amor, con la bata puesta espera
  A que la posean otra vez y después otra vez se coloca la batita visillo y otra vez se la arrancan y otra vez se la pone...
  Y otra vez se la arrancan y otra vez se la pone y así sucesivamente hasta el final.
 -Casi debo irme - Comenta como buscándole un antídoto al silencio. No respondo porque se que es una amenaza insulsa,ella se queda hasta que se lo ordenan, es una puta de alquiler, una indeleble puta de alquiler que cuando se va ya no se olvida.
  La miro fijo, ella levanta una ceja, agita ligeramente la cabeza para removerse el gajo despeinado del cabello negro que le cae sobre la frente y suspira después dejando la taza casi vacía sobre la mesita de luz, rápidamente se mira en el espejo
   Como quien se busca queriendo encontrarse pero Georgia sabe que no se va a ver, que allí sentada no está ella, sino un cuerpo vacío haciendo lo que ya sabe hacer, lo que la vida le dice, lo que todos quieran. Un cuerpo sudado, hundido en
    La tétrica seis de la tarde que pronto pasa y se la llevará de la faz, Georgia le teme al olvido, a que la quieran y a que la borren. 
    -¿Te veré mañana?- pregunto colocándome la camiseta que habia dejado abandonada en el borde de la cama.
 -Creí que aun no me iba - Inquiere con cara rara, como si no entediera.
  - No te digo que te vayas - Objeto haciéndome de pie. Una hormiquita me recorre el cuello.
  - ¿Entonces qué? - La hormiga se escabulle de mi palma que pretende aplastarla, desboronarla entre los dedos y lanzarla
  Por ahí hecha una pajita negra.
  - Solo quiero saber
  -¿Saber qué?
  -Si vuelves - Digo cojiendo del tocador un cepillo de mujer que no recuerdo como llegó a parar en mi casa, lo deslizo por mis cabellos haciendo caso omiso de la hormiga que urga por el cause de mi espina dorsal, se rie, lo se, se frota las patas
  Como las moscas, y después de pronto me pincha porque no me soporta. ¿Que le habré hecho? Me pregunto, dejando que sola
  La hormiguita se vaya. Georgia me mira, lo se, siento el peso de su mirada fuerte y dormilona clavada como una hormiga en mi espalda, escucho el liviano silvido de su respiración tranquila, los palpitos de su corazón duro que se desespera por saber que es lo que sigue ahora, que más le pienso hacer antes de olvidarla.
 -Eres raro - Sentencia, desviando los ojos a la ventana. Afuera la soledad es irremediable y le cae sobre los hombros a los que caminan hacia sus casas después de la larga jornada, bajo las sombras que comienzan a taparles la identidad a refugiarlos en nombre de la oscuridad y a combertirlos en extraño caminando por una misma calle, pero aun así tienen algo en común:Todos quieren llegar a casa.
  -Eso creo - Suspiro y me siento en la butaca de la esquina. Georgia se rie dirigiendo la vista hacia mis ojos.
  -¿Por qué lo crees? - se encoge, agarrándose las dos piernas con las manos, como si pretendiera guardarse, esconderse de si adentro de si misma, De pronto me parece una niña asustada, pero experta de todas formas.
   - No lo se, sinceramente
   - Eres raro y lo sabes, pero no sabes por qué.
   - Asi son las cosas
   - ¿Te gusta?
   - ¿El qué?
   - Ser raro
   - No puedo saberlo, no conozco otra cosa. - Trago saliva - Te extrañé la mañana pasada- Mascullo cambiando de expresión.
   -¿Porque no vine?
   -No, porque te fuiste muy rápido.
   Ocurre un silencio - Si - dice asintiendo con la cabeza y sus cabellos negros flotan.
   -  ¿Si?
   -Vuelvo.
  La noche se acuesta sobre la atmósfera, la espesa, la enfria, los extraños de afuera huyen de ella caminando más rápido,
    Georgia, por su parte, como si no supiera que pasa cuando cunde la oscuridad la inmensidad de la tierra, se derrumba plácida sobre el colchón desarreglado, le susurra algo al vacío, al espacio vacío que sobra en toda la estancia, y me espera.

   

jueves, 18 de octubre de 2012

La puta de los lunares.


Pero Georgia ya no está en casa, ni su abrigo rojo tampoco, 
Se ha ido. Y no dejó ni siquiera una nota con su número telefónico. 
 ¿Donde la encuentro, ahora, donde la encuentro?
Busco la luz de sol abriendo la ventana para ver si veo su cabello negro
En la acera o cruzando la calle ancha, pero no, Georgia se ha ido por completo. 
Miro mi reflejo en el espejo, me veo un poco agotado a pesar de que acabo de 
Despertar, no hay nada distinto en ese hombre sin barba y sin camiseta 
Soy siempre el mismo, el mismo de ayer y de antes de ayer, el mismo loco borracho
Que busca por Georgia, el mismo hombre bueno con un buen corazón que al fin piensa
 En dejarla ir, pero esa es una idea descabellada que no me gusta delinear ni con el dedo
De la demencia, porque Georgia es mi mujer, mi mujer ida. 
  En el baño me tomo una píldora para la jaqueca, pero no tengo ningún dolor de cabeza, esa es 
La excusa que trato de creerme para ingerir algo que me calme la incertidumbre, y que me llene los 
Agujeros del corazón. Permanezco un momento entre las sombras dándome un sorbo de la botella de 
Jack que he dejado tirada en un rincón, y en el rincón las bragas de Georgia flotan sobre el suelo
Como un acertijo mágico que me dibujará su fantasma esbelto en la pared. 
 Por un momento acaricio la idea de tomarlas entre la mano para sentir que la sostengo
 Que la toco una vez más como tantas otras, como lo hice anoche, pero razono encendiendo un cigarrillo
Que Georgia ya se ha ido y sin sus bragas pastel. 
   El aire acondicionado me enfría los pies, mientras alguien toca a la puerta después de que me tomo 
Un café sin azúcar, es la vecina de enfrente para preguntarme si estoy bien, pero realmente le interesa saber
Si aun sigue aquí la puta con quien llegué anoche. - las putas son la mugre de la sociedad - suele decir, pero la 
Verdad es que las putas son un poco de pureza vacía, Eso es, las putas son el mito de la sociedad porque en ellas
Hay un poco de pureza vacía, como la que nadie más tiene, solo las putas saben valorar un buen momento, un buen
Amor aunque sea de mentira, porque solo a ellas se les trata como mugre de la sociedad. Las putas son puras en su 
Sentido de que todos las roban pero ellas no pueden robar. Oh Georgia, ¿Con quien estarás? 
La recuerdo Dormida en mi hombro, dormida en su sueño sin fin. 
 De su cuerpo desnudo se despliega un brazo que 
 Sale del colchón, lo reconozco, esa mano que oscila lentamente en el aire me ha dado lo que pudo.
  Georgia duerme con piernas esbeltas a mi lado, exhalando suspiros ligeros muy parecidos a los de la 
 Muerte, pero no muere, ella corretea en la linea curva de su sueño sin fin, me dice que siempre sueña con lo mismo, 
 Que con sueña siempre mismo, que con mismo sueña siempre, y que con siempre sueña lo mismo.
 Como en un círculo.
  Georgia es 
 Una niña triste que duerme en mi hombro sudado, con mil historias que inventar para cubrirse la identidad que tanto 
 La atosiga, pero no se decir por qué ella me ha dado su sexo prestado, por hoy, por esta tarde
 Caliente que derrite a cualquiera. Georgia se derrama con su terneza de niña experta sobre mi almohada, se lleva
 Un dedo a los labios pintados de rojo, se desliza con delicadeza hacia el placer que le brindan mis besos, 
  Y arquea la espalda para no gritar muy fuerte, Georgia es prudente, misteriosa, con un alma dura que no se toca. 
Al menos yo no he podido hacerlo, ni aun cuándo duerme.
 Georgia Me presta su sexo húmedo mientras se desgreña la cabellera negra, me la tira encima, y se corta el corazón con cada uno de mis espasmos, Oh Georgia me presta su sexo, dormida en mi brazo, exhalando tierno, esa mujer olvidada muchas veces, marcada por el tiempo y desaparecida por el placer descomunal que está acostumbrada a brindar con esa mano blanca que cuelga al aire.
Le teme al silencio, por eso susurra que la mato, pero no es verdad. 
  Oh Georgia dormida en mi brazo. tan pura y tan vacía, Acurrucada en mi presencia porque la soledad que hay afuera es irremediable. 
Y su cuerpo delgado respira el temor de este encuentro finito que en cualquier momento se va a terminar.
  Me da vergüenza, no su desnudez exquisita reflejada en el espejo y contorneada por la luz de sol que entra a través de la
Ventana con cortina azul, sino que los dos huimos  de nuestras vidas separadas por una linea
Vacía, porque no nos conocemos, ni nunca antes nos hemos visto, pero aquí acompañado por ella y rozado por
El peligro invisible de lo desconocido, de perderla en cuanto despertemos, simulo recordar cosas que todavía no han pasado, como si adivinara, como si quisiera creer que nuestra solitaria condición de 
Extraños en una misma cama pronto va a cambiar.
 

jueves, 4 de octubre de 2012

Manos Blancas



El show del mago. 



tus parpados se duermen, tus brazos están pesados,
tu corazón lentamente se detiene, vuelas, suspiras, nadas
En un charco frío, en un mar ligero.
 Tus brazos están pesados, las olas se yerguen, el viento
Se calla, ahora duermes, duermes, duerme.

   Una luz resucita sobre el teatro, a lo lejos el mago 
Espanta los dedos abriendo las palmas y una lluvia 
De aplausos estremece. 

martes, 2 de octubre de 2012

Mi luz, mi salvación

 

Vamos a luchar por eso que queremos y que
Se nos escapa de entre las manos, por eso
Que esta cerca y que nos obliga a perseguirle
el rastro porque se hace cada vez menos tangible
E inalcanzable como un espejismo, por eso que nos
Susurra desde el otro lado del mundo y daríamos la vida,
Sin duda, para atravesar el planeta con miedo de perderlo
Todo, pero eso no importaría porque de todas formas
Tendríamos eso que queremos y que se nos escapa de entre
Las manos en un santiamén, en un estornudo, en un segundo,
En la mitad de una palabra... mas aun así nos vamos a aferrar a la
Fantástica convicción de que todo  pasa si tienes fe, ahora creemos
En que vuelve, en que nunca se va, en que se mantiene entre nuestras manos,
 como una lucesita que nunca se apaga, 
en que las horas caminan hacia atrás y en que se
Detienen para nosotros, en que nada, absolutamente nada actúa en contra
ni la fatalidad, ni la gravedad que nos limita, ahora es la invencibilidad
que nos protege y Dios mirándonos con sus ojos de cosa buena,
 diciéndonos que no, que eso nunca va a pasar porque sencillamente
Ahora todo es así de malo, de cruel, de fugaz, ahora
Ahora no tenemos nada. Solo el camino que se retuerce y que se extiende
Hasta el infinito. Y le pregunto, ¿Dios,hasta donde?